La gran deuda de las políticas de interculturalidad

Comunicaciones ANIDE

En Chile, los niños y niñas indígenas son quienes resultan más afectados por la inexistencia de políticas de interculturalidad, plantea Mylene Valenzuela, abogada, directora de la Clínica Jurídica de la Universidad Central de Chile. “La situación de los niños y niñas indígenas es de discriminación y exclusión en todas las esferas, en lo cultural, económico y social”.

“Además de la discriminación y exclusión por sus condiciones socioeconómicas, a los niños y niñas indígenas se les niega el derecho a una educación de calidad, con pertinencia cultural y en igualdad de condiciones materiales que la ofrecida a otros sectores de la sociedad”, señala.

Agrega la especialista que el Estado no ha trabajado suficientemente el tema de la infancia indígena desarrollando políticas especiales para ellos y ellas, por ser niños y niñas, por su pertenencia étnica y por su condición económica. “La exclusión económica los afecta porque viven en ella. Y si esto se une a un contexto de conflicto, por la situación traumática que tiene la violencia en  los niños indígenas el cuadro de exclusión se hace aún más grave. Y frente a esto tampoco hay políticas de reparación. Y este vacío se reproduce en las demás instancias del Estado, colegios, municipios, salud”.

Según Mylene Valenzuela, los pueblos indígenas tienen una forma de relacionarse que es desconocida para el Estado y esto lleva al Estado a tomar decisiones no pertinentes, que causan detrimento cultural para el colectivo indígena como cultura, sociedad y personas. “Por ejemplo, en la esfera de los colegios fronterizos, estos constituyen la aplicación de una política que asimila a los niños a la cultura nacional, donde se les prohíbe a los niños hablantes la práctica de su lengua y se les instruye y modela respecto de una cultura que no les pertenece”.

– Permanentemente se reclama desde los pueblos indígenas el cumplimiento de medidas incluidas en el Convenio 169. Por su parte, el gobierno ha destacado en sus balances el desarrollo de diversas acciones orientadas al desarrollo de los pueblos originarios. ¿Cuál es su opinión al respecto?

– El Estado chileno hace ya algunos años ha establecido planes de trabajo e instalación de políticas indígenas, fundamentalmente con la Conadi, antes el Mideplán y el hoy Ministerio de Desarrollo y con  una serie de de instituciones públicas, ministerios y servicios, instalando algunas actividades en general respecto a pueblos indígenas, pero que hoy resultan insuficientes. El Convenio 169 establece el reconocimiento de los derechos indígenas, que se debe aplicar a través de diversas medidas generales y acciones particulares. Una de las acciones más importantes a nivel político es el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas, reconocimiento que aún no ha hecho Chile. Y de ahí entonces hacia abajo falta un reconocimiento de políticas en todos los ámbitos.

– ¿En el ámbito educativo, por ejemplo?

– En esa esfera hay acciones aisladas y parciales donde se reconoce la educación intercultural, pero no existe una política educacional o de formación de interculturalidad en Chile. Se ha venido trabajando durante muchos años en el Ministerio de Educación respecto de la política de educación intercultural bilingüe en conjunto con algunos integrantes de pueblos indígenas. Eso se ha formulado. Lo que no ha ocurrido es que efectivamente se instale la interculturalidad en la formación educacional de Chile. Sólo existen algunos ejemplos, algunas experiencias concretas de interculturalidad al interior de jardines infantiles, de algunos colegios que están situados en el ámbito tradicional indígena, no obstante que los pueblos indígenas hoy día están mayoritariamente situados en ciudades, en la urbe. En Santiago existe la mayor concentración de pueblos indígenas pero no hay una política de interculturalidad al interior de los colegios.

– ¿Eso cómo influye?

– Influye porque no hay un aprendizaje en el idioma de los niños y niñas indígenas, por lo tanto ellos no viven su idioma y al vivir en otro idioma pierden su identidad y su forma cultural y se produce en ellos una aculturación. Es lo que ocurre en la urbe con los chicos y chicas indígenas hoy día; se ven bombardeados por una cultura que ni siquiera es chilena sino una cultura foránea y eso les hace perder los elementos culturales propios, el lenguaje, la forma de vestir, la ritualidad indígena. No obstante que en  la urbe existen asociaciones indígenas que se han organizado para recuperar el tema de la identidad, pero en la política estatal hay una gran deuda respecto de las organizaciones y pueblos indígenas urbanos, que son los mayoritarios hoy día.

-¿En qué otros ámbitos destaca Ud. esta inexistencia de políticas?  

– En la salud también hay algunas acciones, algunos pilotos, algunas experiencias que están ya validadas pero son muy aisladas, en las cuales se reconoce la medicina tradicional indígena y se produce una cobertura paralela entre la medicina occidental y la medicina indígena, pero eso es insuficiente. Es decir, no hay una política de salud de interculturalidad en Chile.

Y en la justicia también ocurre esto. La justicia debiera reconocer prácticas, usos y costumbres indígenas en materia de justicia y eso está bastante deficitario puesto que al interior de las decisiones judiciales hay un muy escaso reconocimiento del derecho indígena, tanto en el ámbito civil como en el ámbito penal.

– ¿Qué quiere decir con derecho indígena?

– Derecho indígena es el derecho propio que tienen los pueblos indígenas y que regula su vida, sus formas de organización social, política y económica, que son prácticas tanto tradicionales como actuales y que también comprenden la forma de organización de darse justicia a ellos mismos. O sea, el derecho propio es el que emana de los propios pueblos indígenas y que sirve para regular su vida social, económica y política al interior de sus pueblos. Ese derecho indígena está reconocido en la Ley Indígena, artículo 54, en el ámbito civil y también en el ámbito penal, pero no obstante existir este reconocimiento, hoy día no hay una aplicación de esta legislación. Y eso implica respecto de los niños que también se debe aplicar el derecho de familia indígena.

– La situación que plantea Ud. se relaciona en alguna medida con el servicio que la infancia indígena recibe del Sename. ¿Tiene esta institución una mirada especial hacia este sector?

– A este respecto, si Ud. revisa las experiencias y los programas que hoy día están trabajando en Sename con los niños y niñas indígenas se va a encontrar con que dentro de sus orientaciones técnicas no existe, y tampoco en sus prácticas, una pertinencia respecto de los niños y niñas indígenas. Unicef tiene hace algunos años una unidad de trabajo que ha venido trabajando con Sename, con Carabineros, con una serie de instituciones, en visibilizar la temática de los niños y niñas indígenas. Pero hoy día en las instituciones que está subvencionando el Sename no existe una política formal de pertinencia  respecto de los niños y niñas indígenas; están ofreciendo los mismos servicios que a los niños y niñas que no son indígenas. Y de esta manera lo que está haciendo es acentuando la aculturización de los niños y niñas indígenas, no los está valorando y como resultado de esto lo que se logra es que esos niños y niñas no quieran o no sepan hablar mapudungun y también les cuesta reconocerse como indígenas en un espacio donde los otros niños los discriminan.

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