Dos sentencias para una misma causa


Comunicaciones ANIDE

Dos sentencias que imponían pesadas cadenas de cárcel a tres jóvenes comuneros mapuche por cargos de homicidio frustrado a carabineros provocaron tensión y amplias expresiones de rechazo en el último período. En uno de los casos la expectación se vio acrecentada por la presencia de una alta autoridad policial como presunta víctima y por la larga huelga de hambre que durante 60 días llevaron a cabo los sentenciados reclamando un juicio justo. En el otro caso, el fallo afectó a un joven werken que se mantuvo en la clandestinidad durante casi cinco meses, período en que fue intensamente buscado por la policía mediante allanamientos e intensos controles. Finalmente, en ambos casos intervino la Corte Suprema rectificando de manera radical las sentencias originales y ordenando nuevos juicios que dieron por resultado la absolución de los condenados. 

daniel levinaoEn agosto de 2012 el Tribunal de Angol había sentenciado a Daniel Levinao Montoya, de 20 años,  a 10 años y un día de presidio por homicidio frustrado de carabineros; la presunta víctima era el general Ivan Bezmalinovic, jefe de la Novena Zona de Carabineros. Cuatro meses después, el 20 de diciembre de 2012, el mismo Tribunal en un fallo unánime absolvió a Levinao.

Esta segunda sentencia para una misma causa fue resultado de un recurso de nulidad presentado ante la Corte Suprema que, tras revisar el fallo, ordenó anular la condena por homicidio frustrado dictada contra Levinao y la confirmó sólo en cuanto a los delitos de porte ilegal y tenencia de armas de fuego. “El tribunal va a actuar de oficio” por la “evidente falta de fundamentación que se considera existió en la sentencia”, por lo que se “va a anular la sentencia y se va a ordenar repetir el juicio respecto solamente de la causa relacionada con la acusación por homicidio frustrado”, explicó entonces el ministro Milton Juica, presidente de la Sala Penal de la Corte Suprema.

La condena original además incluía a Paulino Levipán Coyán, de 22 años, también sentenciado a diez años de presidio por homicidio frustrado. En su caso la Corte Suprema dictaminó que “la sentencia incurrió en un error de derecho al calificar el hecho punible en el que es responsable”, porque “el delito no constituye homicidio frustrado sino simplemente lesiones y por consecuencia va a anular el fallo en esa parte”, aplicando ” la penalidad menor” de la norma”. De esta manera su condena quedó en 3 años y 541 días de cárcel, que Levipán debe cumplir de manera remitida, en libertad.

Un segundo episodio de radical modificación de una condena contra un joven dirigente mapuche es el referido al werken de la Alianza Territorial Mapuche Mijael Carbone Queipul, de 23 años. El 23 de agosto de 2012 el Tribunal de Angol lo había condenado a siete años de cárcel por homicidio frustrado de carabineros El 25 de febrero de 2013, en otro fallo unánime, fue declarado inocente y absuelto.mijael carbone (2)

También en este caso operó la Corte Suprema. Tras acoger  un recurso de nulidad interpuesto por la defensa, el máximo tribunal reparó en las incongruencias e insustentabilidad de la resolución condenatoria, determinando que incurrió en infracción de ley al analizar las pruebas y reconocimiento del imputado, ordenando la celebración de un nuevo juicio oral.

Con una nueva composición el Tribunal Oral de Angol  abrió el segundo juicio en febrero. El país, y más aún la Región de la Araucanía, se encontraban conmovidos por la trágica muerte del matrimonio Luchsinger-Mackay, ocurrida a comienzos de enero. En ese clima, el fiscal Luis Chamorro intentó sorprender a la audiencia al afirmar que con Carbone se daba inicio a una etapa “que tiene el objetivo de matar personas” mediante “armas de fuego de gran poder letal”, “armas para cazar elefantes” (…) “ Ese día comenzó la nueva fase del conflicto violento homicida, que se está llevando a cabo en la provincia de Malleco, cuando comenzó la violencia homicida fue el 25 de mayo, y el responsable es Mijael Carbone Queipul…”

La espectacularidad del anuncio, sin embargo, no se vio sustentada en pruebas ni testimonios convincentes y el tribunal cerró el juicio dictaminando la inocencia del acusado. Pero a pesar de los reveses, el Ministerio Público no da por perdido el caso y ha insistido ante la Corte de Temuco para que anule el segundo juicio.

La resolución del caso que afecta al werken Carbone así como lo acontecido con Daniel Levinao y Paulino Levicán  grafican la situación de numerosos jóvenes mapuche que viven o han vivido la experiencia de la detención y el procesamiento por participar en las tareas reivindicativas de sus comunidades. Desprovistos de pruebas, los fiscales recurren a expedientes fáciles que les franquea la ley, entre ellos: la acusación de homicidio frustrado contra carabineros que apuntalan con declaraciones de los presuntos afectados direccionados por los fiscales y en acusaciones de testigos sin rostro, instrumento que ha sido materia de crítica por especialistas que plantean la necesidad de adecuar la legislación según los principios del respeto a los derechos humanos y a los convenios internacionales que resguardan los derechos de los pueblos originarios.

Mientras este escenario legislativo no cambie y el Estado de Chile persista en la criminalización de las demandas mapuche a través de sus instrumentos como el Ministerio Público y los organismos policiales, la fórmula seguirá en aplicación. El pueblo mapuche, por su parte, con una conciencia creciente de que es el Estado de Chile el que creó y mantiene abierto el conflicto, continuará promoviendo sus reivindicaciones territoriales y políticas.

En estas grises circunstancias resulta oportuno recordar al lonko Pascual Pichún, fallecido en días pasados en su comunidad de Temulemu, comuna de Traiguén, tras una vida de lucha que le significó años persecución y de cárcel. En abril de 2003 el lonko Pichún, en una carta entregada en La Moneda, advertía al entonces Presidente de Chile, Ricardo Lagos: “Ya vendrán tiempos mejores para nuestro pueblo y estoy seguro que nuevas generaciones seguirán luchando a futuro por nuestro territorio y sus derechos. Cuando usted ni yo estemos en esta tierra, sepa usted que otros mapuches seguirán peleando por lo que nos pertenece en justo derecho y otros lonkos asumirán el lugar que yo y tantos otros hermanos ocupamos hoy. Eso no debe usted olvidarlo nunca señor Presidente”.

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