El primer detenido desaparecido de la democracia

Comunicaciones ANIDE

José Huenante Huenante, de 16 años de edad, se encuentra desaparecido desde la madrugada  del 3 de septiembre de 2005, cuando fue detenido por carabineros que lo introdujeron en el automóvil en que patrullaban una población humilde de Puerto Montt. Han pasado ya casi ocho años y aunque  abundan las evidencias de que fueron agentes del Estado los responsables de su arresto y desaparición, un manto de silencio y de complicidad de los culpables y de sus jefaturas, y la negligencia de quienes tienen en sus manos la responsabilidad de ejercer justicia mantienen este caso en el misterio y la impunidad.  

libro huenanteLa fugaz existencia de este adolescente y las circunstancias que encuadran sus momentos finales han sido puestos de relieve en un libro de reciente publicación: La vida breve de José Huenante. Historia del primer detenido desaparecido de la democracia. Su autor, el joven periodista Nicolás Binder Igor, asumió como tema para su memoria de título la investigación de lo ocurrido con este niño de ancestros huilliche en un intento por descifrar el puzle y por remecer las conciencias de una comunidad acostumbrada a la resignación y al olvido.

La exposición de Binder permite conocer las circunstancias de vida de Huenante, enrieladas en el camino de pobreza y desesperanza que deben transitar muchas familias indígenas desprendidas de sus raíces ancestrales para enfrentar desde la más absoluta orfandad las condiciones de una sociedad que las discrimina, las ignora y las maltrata.

José Huenante, hijo de madre soltera, criado en el campo por sus abuelos Huenante Huilitraro, se ve pronto derivado hacia un hogar de la Fundación Mi Casa. Su  escolaridad alcanza sólo hasta quinto año básico y debe ingresar temprano a la dureza del trabajo rural. La acogida de una tía le permite asentarse en la ciudad donde conoce y comparte con otros jóvenes como él, condenados a sobrevivir en empleos mínimos y a limitar sus aspiraciones al estrecho mundo de la población y a la dudosa gratificación que les aporta el excesivo consumo de alcohol.

El texto repasa en forma precisa y detallada lo ocurrido, recorre los lugares, conversa con testigos, familiares, implicados. De los hechos descritos parece emanar una explicación simple para el enigma:  la violencia excesiva que la policía emplea contra jóvenes marginales que se sobrepasan con el alcohol, más aún si consideran que se les falta un respeto que consideran obligatorio atendida la investidura de autoridad que detentan.

En la violencia excesiva de esa autoridad parece radicar el misterio de lo ocurrido con José Huenante, pero la  madeja de la investigación se enreda por las declaraciones confusas de los testigos y la negativa de los implicados. El Ministerio Público no manifiesta mayor diligencia en esclarecer lo ocurrido, las autoridades prefieren esconder la cabeza y la comunidad se encierra en la comodidad de ignorar y callar.

Revelando el vacío de expresiones principistas en materia de derechos humanos, los gobiernos de entonces nada hicieron. Al contrario, provocó una gran escandalera entre los representantes del Ejecutivo el Séptimo Informe Anual sobre Derechos Humanos en Chile que en noviembre de 2009 difundió el Centro de Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales, que en uno de sus párrafos expresó: “Un caso de violencia policial contra menores de edad detenidos arbitrariamente ha venido a rememorar prácticas propias del peor período de la dictadura militar: el drama de la desaparición forzada de personas y de la falta de información y de respuesta oportuna de la justicia y de la policía a las demandas de los familiares. En Puerto Montt, el 3 de septiembre de 2005, Carabineros detuvo a José Huenante, quien desde entonces está desaparecido”.

Por decisión de la Corte Suprema, el caso pasó a la justicia militar en enero de 2010. Pero ya se sabe lo que  se puede esperar de la justicia militar. Los procesos por las muertes de Matías Catrileo y de Jaime Mendoza Collío sirven de prueba. Lo mismo ocurre en este caso, sostiene el libro: “En dos años y medio la Fiscalía Militar de Puerto Varas no ha producido ninguna nueva evidencia que permita aclarar la desaparición de José Huenante”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s