LOS INDICADORES DE LA DESIGUALDAD

Comunicaciones ANIDE

De partida, “levantar información en una comuna donde no había ningún tipo de información, y donde conseguir cualquier información ya despertaba sospechas” fue uno de los desafíos a que se vieron enfrentados los encargados del estudio “Desigualdad territorial y exclusión social: Situación en la comuna de Ercilla desde un enfoque de derechos”.  Lo menciona la antropóloga Ana María Oyarce, encargada del equipo de expertos de la CEPAL que participó en la realización del informe. 

coloquio carbone OyarceEn el libro-documento que diversos especialistas analizaron en el coloquio realizado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, se examina lo ocurrido desde 1881, cuando la República de Chile pone en marcha la campaña militar que la historia oficial denomina “la pacificación de la Araucanía”. Los mapas incluidos muestran los cambios que para los mapuche significó el despojo del 95% de sus territorios ancestrales y de la masa ganadera, fuente de su subsistencia, para terminar convertidos en pequeños campesinos pobres. En lo que es hoy la comuna de Ercilla, los pobladores originarios terminaron confinados a reducciones fijadas mediante “títulos de merced” que el Estado otorgó a sólo 22 comunidades.

La ocupación provocó la dispersión y fragmentación del lof, que era la principal unidad territorial y sociocultural  de los mapuche, con efectos consecuentes en una organización sociopolítica que incluía la figura de un lonko con autoridad para asignar tierras.

El marco de trabajo de la investigación fueron los principios consignados en tratados e instrumentos  internacionales que explicitan los derechos reconocidos a los pueblos indígenas.  Entre ellos, el Convenio 169 de la OIT, que reconoce sus  derechos territoriales como base de su supervivencia y de su desarrollo y bienestar social, y que establece el principio básico de la autodeterminación y el derecho a su integridad cultural, que implica respetar su cosmovisión y sus concepciones sobre la biodiversidad. En el caso del pueblo mapuche, esta concepción es el itrofill mongen.

LA VERDADERA VIOLENCIA

Como señala Ana María Oyarce, la pérdida territorial es la causa de la situación de inequidad y pobreza que describen los diversos indicadores recogidos en este estudio. “Dentro de las comunas pobres de la Araucanía, que a su vez es la región más pobre de Chile, la comuna de Ercilla tiene la situación de mayor pobreza”, precisa.

A pesar de la vulnerabilidad plasmada en diversos indicadores, en Ercilla la mayor parte de la población indígena vive en comunidades, y éstas han logrado mantener la presencia de sus jóvenes y evitar la masiva migración que caracteriza a otras. El fenómeno va aparejado con la mayor o menor organización que exhiben esas comunidades: las más organizadas han logrado retener población, pero otras, desmovilizadas o con organización débil, prácticamente han desaparecido.

Las comunidades mapuche de Ercilla también registran mayor recuperación de tierras vía compra del Fondo de Tierras y Agua de la CONADI. Pese a esto, la superficie en su poder suma menos de un cuarto de superficie total de la comuna. Por otro lado, esas tierras recuperadas se encuentran fuertemente degradadas debido a la sobreexplotación de la actividad forestal, lo que afecta grandemente a las comunidades que las reciben, que las necesitan para cultivar hortalizas en pequeña producción y/o agricultura familiar. “Nosotros tenemos un tema distinto con la tierra; nosotros no sacamos nada de la tierra sin devolver y esto mantiene una constante compatibilidad, un respeto entre lo que somos nosotros como gente de la tierra y lo que nos sostiene, que es la madre tierra”, comenta el werken Mijael Carbone.

Respecto de la propiedad, la mitad de los comuneros tiene menos de 5 hectáreas y de ellos, un 30% tiene menos de una hectárea. Por el contrario, un 11,7% de la población de Ercilla que es no mapuche tiene sobre cien y más hectáreas. Esta desigualdad  territorial “viola directamente los derechos humanos de un pueblo originario” y, pese a ello, “el Estado nos califica a nosotros como terroristas, como violentos, como gente que no quiere vivir en paz”, agrega el werken Carbone. “La verdadera violencia en territorio mapuche es  la de no tener acceso a la tierra, el no tener acceso al agua, y estas carencias conducen a una violencia mayor que es la pobreza mantenida a través del tiempo, de generación en generación”.

La violencia institucional y la criminalización de la demanda territorial mapuche es otro capítulo del informe. En el mismo ámbito se analiza la violencia contra la niñez mapuche, con datos recopilados por Fundación ANIDE entre noviembre de 2002 y julio de 2011, que documentan el homicidio de un menor de edad y el registro de 38 menores heridos en la Araucanía por acción de las fuerzas policiales, 21 de ellos en Ercilla y 14 en Temucuicui. Para la condena, abordaje y reparación de los efectos gravísimos de estos hechos entre los niños y niñas mapuche, aun no hay respuesta estatal alguna.

EXPANSION FORESTAL

En cuanto al avance de las empresas forestales, el mapa respectivo muestra como las comunidades van quedando cercadas por la invasión de pino y eucaliptus, que especies que consumen enormes cantidades de agua comparadas con las autóctonas. Este proceso implica no sólo la pérdida de terrenos productivos en esta zona, considerada hace décadas como el “granero de Chile”, sino que tiene un impacto directo en la salud de las personas.

La Organización Mundial de la Salud, OMS, precisa que cada persona necesita al menos 5 litros de agua al día para su sobrevivencia. En Ercilla solo una comunidad alcanza este nivel; el resto está en riesgo de salud por encontrarse bajo ese mínimo. Los registros oficiales sobre derechos de agua indican que en Ercilla se les reconocen 524 litros por segundo a los no mapuche y las forestales, mientras que las comunidades mapuche sólo alcanzan a 54,7 litros.

El mismo desequilibrio es expuesto en los indicadores de ingresos: en los hogares mapuche el promedio mensual per cápita es de 43 mil pesos; en los no mapuche es de 103 mil pesos. En Ercilla son todos pobres, pero son tres veces más pobres los comuneros mapuche.

Con respecto a la salud y la morbo mortalidad, el documento muestra que la tasa de mortalidad es más alta en la población mapuche. “A nivel provincial, el riesgo de morir entre los mapuche es un 30% más alto, mientras en Ercilla aumenta a un 50%”.

Todos los indicadores expuestos en el estudio muestran de manera objetiva la desigualdad territorial y la exclusión social de la población mapuche de la comuna de Ercilla. Corresponde al Estado de Chile, que a través del proceso de radicación ha provocado esta situación, buscar las fórmulas para cerrar esta brecha, dando cumplimiento a los compromisos asumidos ante la comunidad internacional y atendiendo a las recomendaciones de los mismos organismos internacionales de derechos humanos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s