Infancia mapuche entre la pobreza y la violencia

Editorial

En el contexto de un país tensionado e incapaz de resolver sus urgencias, hoy nadie parecer reparar en las urgencias de la población mapuche. Los indígenas viven en Chile en una situación de discriminación y de inequidad indesmentible, que es resultado de una historia de despojo y de un modelo que, en el caso del pueblo mapuche, mantiene a sus comunidades y familias en una situación de vulnerabilidad absoluta. En lo que respecta a sus niños y niñas, viven también marginados y excluidos.

ramada temucuicui 073En cifras del año 2013, la tasa de pobreza de la población no indígena en Chile es de un 13,5%; pero en la población indígena alcanza a 23,4%. Casi el doble. El 7,4% de los hogares indígenas se encuentra en condición de pobreza extrema; en el resto la proporción es del 3,6%. La pobreza multidimensional en la población no indígena es de 19,3%; entre los indígenas la tasa es 31,2%. Casi un tercio del total. Las cifras corresponden a  la encuesta CASEN.

Frente a esta realidad, hoy como hace un siglo y medio en la historia de Chile, el Estado sigue respondiendo con indiferencia a las demandas y con la fuerza de sus policías y sus tribunales a las acciones de protesta y de reivindicación social. Y esa violencia de la represión institucional ni siquiera se detiene ante la presencia de niños, niñas.

Lo demuestran los casos de violencia desmedida y agresiones físicas graves contra niños y niñas mapuche registrados en el último año que el programa Pichikeche de Fundación ANIDE ha incluido en su informe para el reporte anual de la Comisión Ética Contra la Tortura. Los casos documentados que se citan en este informe corresponden a episodios que fueron denunciados a través de recursos de protección y algunos de ellos motivaron resoluciones judiciales reconociendo los excesos de que fueron víctimas estos menores.

Parte importante de los hechos de violencia ejecutados por agentes del Estado contra niños y niñas mapuche se vinculan con su participación en las acciones reivindicativas de sus comunidades. Porque en la cultura de este pueblo originario, el niño y la niña han sido siempre activos participantes en las rutinas y en los eventos especiales de la comunidad, incluidas sus reivindicaciones territoriales. Se entiende en la cultura mapuche que la tierra es la posibilidad de permanencia de su modo de vida, de su familia, de sus ceremonias, de recibir y difundir las enseñanzas de sus mayores, del compartir de sus sueños.

Pero el panorama de violencia institucionalizada que sufre el pueblo mapuche y su niñez es indiscutiblemente más amplio y generalizado. Además están los episodios de discriminación  de una sociedad racista, las amenazas, la burla, las agresiones de palabra y de hecho, todo un abanico de situaciones que no se denuncian porque no existen los canales idóneos ni una experiencia común que aliente esperanzas en el sistema de justicia ni mucho menos en las instituciones policiales.

Existe legislación internacional, de la que el Estado de Chile es adherente, que establece los principios esenciales del derecho de las personas y los derechos especiales que se reconocen a los pueblos originarios. Están también los convenios y mecanismos concordados en relación con la niñez y las disposiciones referidas a la infancia indígena. Estos principios se ven permanentemente infringidos, no sólo por las acciones de abuso y de violencia represiva de las instituciones policiales, sino sobre todo por las condiciones de vida a que han sido condenadas sus familias y sus comunidades.

Philip Alston, Relator de Naciones Unidas en temas de pobreza y derechos humanos, al término de una visita el país en marzo pasado, planteó que la Constitución debe reconocer los derechos de los pueblos indígenas y que éstos “son el talón de Aquiles del historial de Chile en materia de derechos humanos en el siglo XXI”; añadió que “lo que no se cuestiona, es que las cifras de pobreza son especialmente altas para la población indígena” y constató que “casi un tercio de toda la población indígena vive en situación de pobreza”.

La presente edición de este boletín reitera su misión de defensa y promoción de los derechos de la niñez mapuche informando sobre una querella por torturas sufridas por tres adolescentes interpuesta contra Carabineros de Chile ante el tribunal de Collipulli. Incluye además una crónica sobre la reivindicación de derechos que mantienen las comunidades mapuche en rechazo a la instalación de centrales hidroeléctricas en la cuenca del río Cautín. Y destaca el necesario aporte indígena al debate sobre la reforma educacional que hoy se discute en Chile con entrevistas a dos destacados académicos mapuche.

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